El mundo le debe mucho a Úrsula K. Le Guin.
Le debe reconocimiento por sus escritos de fantasía y ciencia ficción, en los cuáles muestra una iconoclastía de roles tan sutil pero tan efectiva que quien la señale en tiempos modernos ganaría la etiqueta de "woke" o "progre" por aquellos que apenas son capaces de leer.
Le debe tener la saga de Terramar en todas las bibliotecas escolares y federales de todo el mundo. Si la gente leyera más sobre Gavilán a lo mejor se sentirían menos impresionadas por Harro Potter.
Le debe, sobre todo, una enorme disculpa.
"Los que se marchan de Omelas" es un cuento corto de apenas una decena de páginas que describe una sociedad donde las condiciones son tan buenas que los habitantes parecen indiferentes a la alegría. Debajo de la ciudad, sin embargo, vive un niño pequeño, tan maltratado y miserable que no deja duda alguna que está ahí a propósito. ¿Porqué? Porque los habitantes de Omelas tiene muy arraigada la creencia que sólo es sufrimiento de éste niño es el responsable de la prosperidad de toda la población. Incontable cantidad de niños han estado en ésa situación, en cuanto fallece uno es reemplazado por otro. Éste cuento debería ser leído de forma obligada en cada clase de ética y moral.
¿Es ésta creencia cierta o es una mentira repetida a través de las generaciones? No se sabe, pero el grueso de la población no parece dispuesta a arriesgarse a comprobar que fuera cierta, simplemente consideran que así deben ser las cosas y listo. Una parte más pequeña de la población tiene sus dudas. Algunos racionalizan y continúan, y otros, los menos, deciden marcharse de Omelas.
Desde hace varios meses los infames archivos de Eipstein han sido objeto de estudio. Aparecen en titulares, se comparten en redes, se estudian con microscopio. Son historias espantosas: canibalismo, abuso, sadismo, violaciones de distintos tipos entre los victimarios, conocidos y ricos, famosos políticos y artistas; y las víctimas: en su mayoría niñas.
Por años los republicanos "amenazaban" con liberar los archivos de Epstein. Lo usaron como palanca para acarrear votos: al fin iban a salir a la luz los nombres de cientos de pederastas, todos demócratas (a decir de los MAGA) y todos irían a la cárcel y todo se solucionaría y al fin America sería grande otra vez.
Pero resulta que el MAGA mayor aparece nombrado incontablemente en los archivos. Para sorpresa de muchos, el mismo Donald Trump que dijo sin tapujos en aquella infame entrevista con Howard Stern que solía meterse al vestidor de los concursos de Miss America a mirar a las chicas desnudas. El mismo del también infame "grab'em by the pussy" (referencia a que las mujeres se dejaban hacer lo que él quisiera porque era millonario). El mismo acusado de violación por múltiples mujeres aparece nombrado miles y miles de veces. Absolutamente nada pasó. Cabe mencionar que Donald Trump es actualmente Presidente de los Estados Unidos.
Políticos y millonarios han sido mencionados. Los Clinton, Elon Musk, miembros de la familia Rothschild, directores y actores de Hollywood, medicos charlatanes, Robert Kennedy, Bill Gates, narcotraficantes y un larguísimo etcetera desfilan en los papeles, en diversos roles. Algunos sólo con mencionados por haber estado en la misma habitación que Jefrrey Epstein, mientras otros son nombrados participando activamente en situaciones salidas directamente de los "120 días de Sodoma" de El Marqués de Sade.
Al fin, lo que conspiranoicos y gente con sentido común venían anunciando desde hace varios años se había cumplido: si existe una élite de ricos y poderosos que abusan de niños por el puro placer de hacerlo...y ya.
Nada ha pasado. Por lo menos nada relacionado con la salida a la luz de éstos documentos. No se han anunciado investigaciones serias. No ha habido interrogatorios a los nombrados. Obviamente no ha habido arrestos. Por ahí la familia real inglesa se deslindó del Príncipe Andrés y uno que otro CEO y funcionario ha anunciado su renuncia por estar nombrado en los papeles y poco más. En cambio, Donald Trump parece más empeñado en iniciar una guerra mundial, tratando de congraciarse con el mundo derrocando a detestables como Maduro o el Ayatola en turno (mediante ataques ilegales, obvio), hundiendo a su país aún más en la división y la volatización económica mientras obstruye de todas las vías posibles cualquier investigación sobre los papeles de Epsteins. Es más, alguna vez dijo que éso ya era cosa del pasado y que no debíamos vivir en el pasado.
El mundo debería estar en una revolución contra sus élites. Guillotinas deberían estarse paseando en plazas públicas y congresos. En cambio el sistema se está protegiendo a sí mismo con uñas y dientes. El precio de la gasolina debe mantenerse. La despensa no debe subir mucho de precio. Hay que considerar los precios de las casas y pues la guerra es algo malo pero inevitable, aparentemente.
El mundo le debe una disculpa a Úrsula K. Le Guin. Ella nos lo advirtió desde hace décadas.


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