171.11 The Lancet Student y el Costo de la Medicina en México (1)

El artículo que salió en The Lancet Student (el "hermano menor" de la importante revista médica, enfocada a la educación respecto a Medicina) titulado The cost of Medicine in Mexico es sólo un botón de muestra de lo mucho que se ha perdido o corrompido en el proceso enseñanza-aprendizaje resspecto al internado, el servicio social y las residencias (aunque éstas últimas no son mencionadas, créanme cuando les digo que los mismos problemas se pueden extrapolar sin ninguna diferencia, sólo un aumento de sueldo).

Digo botón de muestra porque se refiere a sólo unas cuantas de las muchísimas fallas "lógicas" que se pueden encontrar en el internado y el servicio.
¿Guardas de 36 horas cada 48 horas? Si, los médicos internos de pregrado tienen un horario infernal, considerando que pocas veces son las 36 horas exactas, ya que la guardia se acaba hasta que se terminan los pendientes de la misma guardia, incluídas admisiones de último minuto u operaciones de emergencia o que no te castiguen por cualquier estupidez. Incluyendo guardias sábados y domingos.

Mi pregunta: Siendo ustedes familiares de un paciente internado en hospital, o dicho paciente, ¿les agrada la idea de que sea un médico en formación, desvelado, cansado, sin haber siquiera comido o ido al baño en horas, sea el que tenga la facultad de modificar las indicaciones acerca de los medicamentos que se les administra?
No me salgan con "es que siempre hay un médico adscrito de guardia" o "sólo los residentes (los cuales están en la misma situación, pero con 2-3 años más de experiencia) pueden modificar indicaciones". Fui interno, mis compañeros fueron internos, mis adscritos fueron internos, los directores de hospitales fueron internos y todos y cada uno de ellos les puede corroborar que decisiones de este tipo a veces son, o tienen que ser, tomadas por el interno. Entre muchas otras.

Si requieren una operación, ¿les agrada la idea que entre un médico desvelado, aunque sea sólo para asistir a cirujano y el ayudante? Les recuerdo que cualquier mano que entra a una cirugía puede temblar o caer en el momento menos indicado. Usar un separador de hígado en una cirugía de vesícula biliar es un trabajo más delicado que sólo "dejar el brazo inmóvil". Un pestañeo o un bostezo en una cirugía de columna vertebral pueden dejar paralítica a una persona.
Por cierto, el asistente de la cirugía suele ser un Residente de Cirugía, los cuáles también entran desvelados y sin comer. Dos médicos en condiciones poco ideales metiéndole mano, tocando sus órganos, apretándolos y cosiéndolo (y esperemos que el Residente de Anestesiología no esté igual).

Todo esto, las mal llamadas "necesidades del servicio" (eufemismo que significa que el presupuesto fue mal manejado y no se pueden contratar más doctores, asistentes, secretarias, laboratoristas, camilleros, o siquiera un ingeniero en sistemas computacionales o el colmo, comprar computadoras, impresoras, máquinas de escribir o siquiera las tintas para cualquiera de las dos) suplen el propósito del internado: el aprendizaje en el campo hospitalario. La primera muestra del trabajo dentro del hospital como médico.

¿Qué millones de doctores han pasado por lo mismo? Si, consuelo de pendejos. Que millones lo hayan tenido que pasar no significa que esté bien, como la esclavitud o el machismo. O las violaciones.
¿Que te forma el carácter? Indudablemente. Un interno es y siempre será un héroe. Por lo menos para mí. Aún el peor de los internos merece todo mi respeto por no romperse y seguir adelante durante un año de esclavitud simulada.
¿Que el año del internado es el mejor de todos porque aprendes por rebosamiento, obtienes experiencia, recuerdos, amigos y enseñanzas valiosas? Me practicaría una orquiectomía yo mismo si no fuera así.
¿El internado, como se maneja actualmente, está bien? Ni un poco.
¿Que yo quería estudiar Medicina? Bueno, entonces no se quejen del sistema de salud en México ni del gobierno que lo regula, porque ellos se encargan de que sea así.

El aprendizaje, la experiencia, los recuerdos, los amigos y las enseñanzas también las obtiene en la guerra, en las trincheras, temblando de frío, con un cigarro en la boca, esperando el momento en que una granada u otro tipo igual de nervioso que tu te mate. El internado es una guerra, no contra las enfermedades, si no contra el sistema en sí. Sacar pacientes adelante, incluso si tienes que rodear legal o ilegalmente las reglas. Y estoy orgulloso de la calidad de los médicos y enfermeras del país, porque los administradores parecen dispuestos a dejar morir a los pacientes.

Del internado los médicos salimos cambiados: somos veteranos de guerra. Llevamos las medallas en el uniforme, los tatuajes escondidos en la bata y las heridas debajo de la piel. No en balde le dicen "El Infernado". Te cambia la percepción de muchas cosas, te cuestiona tu ética y moral, como médico y como persona. La empatía con los pacientes se modifica poco a poco. Entiendes porqué el IMSS, el ISSSTE y la SSA están tan jodidos. Dices: "yo nunca voy a ser cómo ése médico" al principio, y al final lo terminas comprendiendo y hasta imitando. Te curte para muchísimas cosas. Lamentablemente la enseñanza queda de lado, y la enseñanza es la base para la formación.

La próxima vez que estén en el hospital internados o con un paciente internado (espero que no pase, sinceramente) y vean a esos médicos sucios, desaliñados, ojerosos, que se atragantan una torta y una coca en medio del pasillo con los bolsillos repletos de muestras sanguíneas y papeles, siguiendo a otro médico y con el uniforme de quirófano saliéndose por debajo de los pantalones,, con una "beca" de 500 pesos quincenales, totalmente injustificados en correspondencia a la carga de trabajo. Piensen que es ése médico el que los está atendiendo y que es sólo un médico en formación, sin título ni cédula. Ni enseñanza. Luego pregúntense qué clase de mounstruo lo permite.

Lean el artículo. Es corto, y aunque está en inglés, es perfectamente entendible. Continuaré con ésta serie de entradas, porque todavía me falta referirme al Servicio Social, del cual tanto me he quejado.

Un enorme saludo para Emmanuel Morales Ramírez, médico, amigo, y uno de tantos que está buscando mejorar las condiciones de la formación médica. Autor del artículo y fundador de MedRebel, grupo encargado de, entre otras cosas, denunciar estos atropellos.

Les dejo una nota relacionada, por el momento. Existen muchas en la red, pero he encontrado esta que tiene menos de un año. Curioso, tampoco a mi ni a mis compañeros nos dotaron de uniformes adecuados, ni mucho menos en la cantidad estipulada. Sigo esperando los zapatos.

171.10 El Caza Recompensas

Ni siquiera quiero reseñar o spoilear la película. Sólo no la vean.

Bueno...no, pues si debo escribir el porqué no deben verla, pero esas dos horas perdidas son precisamente eso: dos horas perdidas.

Sale Gerard Butler con Jennifer Aniston. Gerard está bien en su papel, y Jennifer hace a "Rachel-reportera". ¿Química? No tanto como con Hillary Swank o Katherine Heigl.
¿Trama? Tenía posibilidades: una reportera metida en un problema de tráfico de drogas y un ex-marido que la busca para arrestarla; pero, ¿desarrollo de la trama? ninguno.
¿Momento memorable? Ninguno.
¿Frase memorable? Ninguna.
¿Algo memorable? Zab dice que le gustó mucho el hot-dog que se comió. Los nachos con extra-queso son buenos. Refresco sin hielo, por la infección.
¿Alguna otra cosa? Metieron un bebé a la sala, pero yo di más lata con mi tos que el bebé.

No la vean. Hasta Zab, fanática de las comedias románticas, creo que bostezó en algún momento. No sabría decirlo, porque me estaba durmiendo.

Ni siquiera merece un Humbertcricio.

171.9 Oswaldo, Oswaldo (2)

Del mismo creador de "Ya no disparen al arco, ¡se acabó, se acabó!" ahora les presentamos: Sufro como Remi porque no voy al Mundial:



No creí hablar mal del mismo jugador de fútbol dos veces en mi blog, pero así son los futbolistas. La tonadilla está pegajosa...no vas al Mundial, Oswaldo, no vas al mundial...

Oswaldito, un consejo: las porras son como los trolls de internet. Date el gusto de mentarles la madre. Si te ven llorando, más agresivas se vuelven.

171.8 Richard Dawkins, otra vez, contra la ICAR

Existen personas, como yo, que tienen una profunda aversión hacia las Iglesias. No a los edificios, los cuales son preciosos, si no a las instituciones erigidas con el fin de adorar seres imaginarios, opinar fuera de contexto sobre la política de un país y hacer ricos a los hombres más improductivos del mundo.

Como ustedes se darán cuenta, habiendo sido bautizado, confirmado y comulgado en el seno de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana y posteriormente convertido en ateo, tengo cierto énfasis en señalar lo que considero son las carencias y manipulaciones de dicha iglesia.

Uno de los temas más criticables (y de los cuales ya he hablado aquí) es la pederastía imperante en los sacerdotes. Claro, no son tooodos los sacerdotes; pero vamos, ¿no se han dado cuenta que cada semana se descubre un caso nuevo? Ya ni se hacen noticia, lo cual es lo peor de todo. El colmo del cinismo de estos "hombres buenos y moralmente rectos" es el de afirmar que sus crímenes se justifican culpando a las víctimas. Decir que ellos son tentados por "el libertinaje sexual" o peor, que los jóvenes (los niños, en realidad) lo provocan.

Ante ésta situación, el siempre polémico Richard Dawkins ha respaldado el plan para arrestar al Papa Benedicto XVI, por crímenes contra la Humanidad, acusándolo de encubrir los casos de pederastía que ocurren en el seno de la ICAR.

Parece algo ilógico, y hasta estúpido, aunque según parece el plan consiste en atraer la mirada hacia el problema de la pederastía. Christopher Hitchens, el creador y principal promotor de ésta campaña, cuestiona la legalidad del Estado del Vaticano, y plantea la posibilidad de que el Papa no posea la inmunidad diplomática que pudiera reclamar.
Obviamente, las autoridades del Vaticano declararon locos a Hitchens y a Dawkins, pero es algo a lo que ya deben estar acostumbrados.

171.7 Facebook en South Park

Como es costumbre, South Park muestra una crítica ácida y no tan alejada de la realidad. En ésta ocasión acerca de Facebook, aunque se puede aplicar a todas las redes sociales.



Me encanta la referencia a Tron.

171.6 Eden Lake

O "Silencio en el Lago", como fue traducida en México, por donde pasó sin pena ni gloria.

La primera vez que escuché de ésta película fue en el Show de Densho, donde el mismo Densho afirmaba que contenía todos los elementos de una película de terror, pero en vez de que los protagonistas sean atormentados por un gigante con un cuchillo eran perseguidos por un grupo de chicos.
También decía que no tenía mensaje de nada.

La primera percepción es correcta, y difiero en la segunda. El mensaje en Eden Lake es claro, y más después de ver el final de la misma.

Steve y Jenny son una jóven pareja que decide pasar un fin de semana romántico en el Lago Eden. Metidos en su mundo particular, se sienten incómodos cuando el grupo de adolescentes locales, la bandita del lugar, decide pasar el día en el mismo lago. Al principio el intercambio, aunque poco amigable, parece zanjar las cosas, hasta que los adolescentes le juegan una broma pesada a la pareja. De ahí, las cosas se desmadran.

La película trata de dos temas importantes (dejando de lado el tema de nunca ir a acampar a un sitio desconocido donde se ve que no eres bien recibido): la falta de educación de parte de los padres a los hijos y la presión de los amigos en los grupos de los adolescentes, todo esto representado por Brett, líder de la pandilla y el que mantenía la tensión entre ellos y la pareja.

Brett es el asesino serial en potencia (más bien en sus inicios), cruel, despiadado con amigos y enemigos, capaz de mantenerse despierto toda la noche persiguiendo a su presa. Y uno se da cuenta, por la breve relación que aparece en la pantalla entre padre e hijo, de dónde viene. El resto de la pandilla son sumisos, borregos y presionables. También, en un sólo diálogo al final, te muestran de dónde vienen. Este es el mensaje principal de la película, y uno de los motivos para verla.

Como toda película de "terror" el destino juega de forma cruel: el auto choca, uno de los protagonistas pisa un clavo enorme, el carro de ayuda resulta ser del hermano mayor de uno de los de la pandilla y demás situaciones cliché y desafortunadas. Estar en el lugar equivocado el día equivocado, vaya.

En cuanto a la realización, obviamente ésta producción inglesa no se ve al mismo nivel que sus contrapartes americanas. Las actuaciones de los adultos están bien, a secas. Las actores juveniles se ven desorientados, ligeramente drogados y cansados, lo cual concuerda con la realidad.

La recomiendo, pero si esperan gore, crueldad, mucho derramamiento de sangre, desnudos y chicas bonitas corriendo en ropa interior, se desilusionarán. El mensaje, tómenlo o déjenlo, pero ahí está y si puede hacer reflexionar.

Un Humbertcricio que huele a espíritu adolescente.

171.5 Cómo entrenar a tu dragón


Una de animación, sólo que ésta vez yo SI la quería ver. Y no salí defraudado. Para nada.

Hipo es el menos vikingo de los vikingos de su aldea. Lo peor de todo es que es hijo del más vikingo de los vikingos de su aldea. También es hijo del más testarudo, cerrado y autoritario jefe de aldea que existe, se lo deja en claro cada vez que menciona la peculiar facilidad con la que Hipo se mete en problemas. (Si, el protagonista se llama "Hipo", porque los nombres feos alejan a los goblins). Esto hace a Hipo un paria dentro de su propia gente, quien sólo lo aguanta por ser hijo de quien es. Ni siquiera Astrid, la chica de la que está enamorado, parece tomarlo en serio.

Hipo se siente vikingo, y para probarlo tiene que hacer lo que in vikingo tiene que hacer: matar dragones. Y un día su suerte cambia cuando tiene la oportunidad de matar a un Furia Nocturna, el más terrible de los dragones. Pero, como pasa en estas películas, ve algo en el monstruo que le impide matarlo y decide comprenderlo y entrenarlo, terminando por ser amigos.

El resto, comprensible: cuando llega el momento de la verdad, la tribu continúa haciendo lo que sabe hacer, y es el turno de Hipo de, por primera vez, demostrar al vikingo que lleva adentro.

No doy spoilers, aunque, siendo película animada, supongo ya saben que rumbo toma. Pero si está entretenida, la animación cumple y me gustó mucho (muchomucho) la relación Dragón-Jinete que se logra. Yo si pediría una segunda parte, a pesar de que no soy fan del final en su totalidad.

Un Humbertcricio Furioso Nocturno.

171.4 The Blind Side

Titulada "Un sueño posible" aquí en México, nos relata la historia de Michael "Big Mike" Ohre, el hijo de una adicta al crack y de padre desconocido, que gracias a su habilidad atlética consigue una oportunidad que lo llevará al football universitario, pasando por la familia republicana que logra ver en él algo más que un negro bueno en los deportes.

Reacio a verla, al final no resultó mejor de lo que esperaba, pero tampoco la considero una gran película, y la nominación al Oscar por mejor pelíula si me parece exagerada, pero considerando lo políticamente correcto de la situación, no es inesperado.

Michael, lejos de ser un estúpido "sólo bueno en deportes" si logra demostrar que su capacidad para olvidar es su mayor virtud, a la vez que demuestra una inteligencia algo lenta, pero consistente.

La familia adoptiva, los Touhy, son la all-american familiy, buenos en deportes, republicanos, exitosis, dos hijos "perfectos" (no vi al perro por ningún lado), y con la increíble capacidad de juzgar a un negro enorme caminando sólo en el frío como una buena persona con sólo media plática e invitarlo a vivir a su casa. Si todos los americanos fueran así, posiblemente el mundo entero sería otro.

La actuación de Sandra Bullock tampoco se me hace como para un Oscar, la football-mom/esposa/madre perfecta no se me antoja digno de la estatuilla.

Yyyyy, sin embargo, la película funciona. Las dos horas y media que dura no se sienten, cuenta con sus respectivos momentos de drama y momentos cómicos, aunque algo atenuados, y el mensaje moralista se encuentra en el principio, para no aparecer en el resto de la película.

No la recomiendo como algo que se debe de ver, pero tampoco los disuadiré de lo contrario. Es una bonita historia contada bien.

Un Humbertcricio de plata...y de acero...SilverHawk...bueno, no, de plata a secas.

171.3 Piezas sobre el tablero

Sé que me he tardado mucho en escribir, y no, no tengo una buena excusa, simplemente no he sabido sobre qué hacerlo. Así que, aprovechando que es el Mes del Niño, les contaré sobre una de mis pasiones, que conservo desde la niñez:

Me encantan los juegos de mesa. Mi mayor trauma es no haber tenido hermanos a los que les gustara jugar. Es decir, si, tengo una hermana que a veces jugaba conmigo, pero un número muy reducido de juegos de mesa y casi siempre en los que ella me llevaba ventaja (la ventaja de ser 5 años mayor que yo y el desarrollo mental que eso implica), pero en cuestiones generales, hubo un tiempo en que mi hermana dejó de jugar conmigo y pues, me chingué.

Tampoco fuimos de juegos de mesa familiares, por lo cual mis padres casi no nos compraron y los que nos compraron terminaron perdidos o con piezas faltantes en un tiempo bastante aceptable.

Pero éste post es para hablar de algunos juegos de mesa que tuve, y porqué los disfruto.

El primer juego de tablero que recuerdo es, cómo no, el ajedrez. Sólo que nunca tuve un tablero de ajedrez si no hasta los 8 ó 9 años, aunque lo había aprendido a jugar desde antes. Mi primer encuentro consciente con el ajedrez fue cuando mi padre instaló el mítico Battle Chess en la computadora de la casa. El Battle Chess era un juego aceptable, innovador y llamativo, donde las piezas se atacaban y mataban entre sí en la pantalla. Algo así como el ajedrez mágico que describen los libros de JK Rowling. Y en verdad era mágico, ya que ahí aprendí los movimientos reglas básicas.
Mi primer tablero de ajedrez fue un Montecarlo, del estilo alemán, de plástico, de ésos que incluía piezas para jugar damas inglesas con el mismo tablero. El paño verde debajo de las piezas de plástico le daban cierto aire de sofisticación que, a mis 8 años, encontraba fascinante. Posteriormente tuve tableros de madera, de tamaño medio, aunque he ido coleccionando algunos tableros que me encuentro: uno con representación mesoamericana, con piezas talladas en piedras verdes y blancas y cuyo tablero es combinación de piedra, plástico y madera.
Para un cumpleaños una ex-novia me regaló un ajedrez basado en una guerra de dragones, con tablero de cristal y piezas de plomo pintado, la mitad de las piezas doradas y la otra mitad plateadas, con cuatro dragones sosteniendo las esquinas del tablero.
(Battle Chess, ¿algún recuerdo?)


En ajedrez soy un jugador promedio. No gano torneos, pero me han dicho mis oponentes que hago combinaciones que sacan de balance a los demás, que sólo me falta concluirlas al final de la partida. Sin embargo, disfruto mucho jugar.

Otro de los clásicos son las damas chinas. Ésas canicas saltarinas las encontré por primera vez en casa de mis abuelos, con quiénes jugaba. Entre los tres siempre fuí el último lugar, con mi abula como campeona indiscutible. Con el tiempo se han ido perdiendo las canicas que guardaba la abuela en una vieja talquera, pero el tablero ha de estar guardado en un clóset, por ahí.


Las damas inglesas casi nunca las jugué. Soy malo en ése juego.

Con mi hermana jugué cinco de los mejores juegos de mesa de todos los tiempos: el primero que mencionaré es Conecta 4 o 4 en línea. Un tablero vertical lleno de agujeritos, con abertura por encima, y fichas de dos colores. El chiste era ir dejando caer, por turnos, una ficha para formar una línea de 4 y ganar. El oponente, obviamente, mientras hacía su propio juego debía obstruirte. Mi hermana siempre me ganó.

(Según los internets, Chuck Norris es el único que puede ganarlo en 3 movimientos)


Otro inmortal (o por lo menos a mi si me lo parece) es el Adivina Quien. Cada jugador tiene su tablero lleno de distintas caras (40, me parece) en portarretratos abatibles y las 40 caras en cartas de cartón de la cual cada jugador tomará una y la pondrá en su propio tablero. Ahí empiezan las preguntas entre jugadores y por turnos: ¿Tu persona usa lentes? Y con cada respuesta se desechan sospechosos. El primero que adivine el personaje del otro gana.
Mi hermana ganaba el 90% de las veces.
(Perdón por lo borroso de la imagen, pero es la mejor imagen del juego clásico que encontré)


El siguiente video muestra la inocencia en la que vivíamos en aquél entonces:


El Turista es un juego imprescindible (la opción es su hermano mayor y original: Monopoly), en el cual los jugadores le dan la vuelta al mundo una otra vez comprando, vendiendo y alquilando países y restaurantes para cobrarle a los demás. Sólo que mi hermana y yo jugábamos con reglas modificadas, las cuáles hacían, desde nuestro punto de vista, el juego más interesante. Eso si, se alargaba horrores, y los juegos se volvían maratones de 3-5 horas, con más cambios de fortuna que la Bolsa de Valores.
El Monopoly que tengo ahora es el basado en el Universo de Star Wars. Lo mejor son las piezas de los jugadores: miniaturas metálicas de Yoda, Luke, Palpatine, Darth Vader, Obi Wan Kenobi, Darth Maul, Grievious y Leia.


Irónicamente, en Operando siempre fui y he sido malo. Mariposas en el estómago, manzana de Adán, la caja de pan, el corazón roto y demás sandeces anatómicas que me encantaban. Pero mi pulso me traiciona. Mi hermana siempre fue mejor que yo.


Por último de ésta sección, el Maratón. Teníamos el Junior 2 me parece (uno rojo) de dificultad media. Al principio siempre ganaba la ignorancia, como en Corre GC Corre, pero conforme mi hermana y yo avanzábamos en la escuela y cultura (y nos aprendíamos las respuestas) el juego iba mejorando. Recuerdo que las fichas en aquél entonces eran planas, como pastillas, y pues la negra solía quedar en primer lugar.
Mi hermana ganaba, indiscutiblemente, pero siempre trataba de darme pistas para resolver las "preguntas difíciles".
Actualmente cuento con un maratón, pero desde que pusieron opciones múltiples y la respuesta en el mismo lado que la pregunta el nivel ha disminuído.


Por ahí de los 11-13 años y en plena fiebre por los dinosaurios gracias a Jurassic Park, mis padres me compraron el primer juego de tablero que salió. Era aquél donde venían (wow) pequeños dinosaurios de plástico (me acuerdo del majestuoso Tiranosaurio y los raptors), un dado y las fichas de los jugadores. El juego se trataba de ir de un lado a otro de la isla para llegar a un refugio, mientras los contrarios tiraban un dado que, en vez de números, tenían dinosaurios, y dependiendo de la cara, podían mover a los saurios para comerse a los contrincantes. Éste nunca lo jugué, por lo menos no contra otras personas, y jugar contra uno mismo era algo aburrido.


Después del desastre jurásico llegaron otros dos clásicos, y de los que marcaron el término de mi infancia y mi adolescencia.

Clue es el juego de detectives por excelencia. Hasta las hojitas que incluía, que parecían de libreta de periodista, te daban el mood para jugarlo. Por lo regular siempre escojo al Coronel Mustard para jugar. El chiste es descubrir al asesino del señor X, en cuál cuarto sucedió el horrendo crimen y con qué arma fue perpetrado. Las miniaturas de las armas eran geniales, por lo menos con el primero que tuve, ya que todas, a excepción de la Soga, eran de metal.



El verdadero juego de mesa, el que resume todo lo que buscaba en uno, es el RISK. Conquistar el mundo con tropas napoleónicas contra otros cinco jugadores es lo mejor que le puede pasar a un geek en potencia. El tablero es el más grande que recuerdo hasta ahora, con la división mundial y las líneas marítimas para los asedios de ultramar.
Lamentablemente es otro de los que jugué poco al principio, porque nadie más le entendía en mi casa. El RISK lo disfruté en la Facultad, contra otros estrategas mejores que yo, entonces sí lo disfruté en grande.
Además del RISK Clásico, tengo otros dos: el GodStorm (basado en dioses de la antigüedad que incluye el continente hundible de Atlantis y el Inframundo) y el basado en Star Wars: Attack of the Clones, el cual incluye a Palpatine y la opción de activar la Orden 66 para voltear el juego a favor del Lado Oscuro.
En RISK soy bueno, a secas. Aunque muchos dicen que depende de los números que te toquen en los dados, si tiene su factor de estrategia: cuándo atacar, cuándo defender, cuándo cambiar cartas, donde fortificar y decidir cuál terreno se cede al enemigo.



Antes de entrar al internado yo era regular en Jenga. Saliendo del intenado, y con la práctica en quirófano y procedimientos, resulté ser bastante bueno. Sólo he jugado el Jenga normal, la enorme torre de piezas cafés que se desploman haciendo considerable ruido. Lo descubrí hace poco (relativamente hablando) y aunque no soy fan del juego, si me divierto bastante.


Stratego es de los grandes ignorados. No todo el mundo lo conoce, cuando jugarlo debería ser obligatorio en las escuelas. 40 piezas de batalla por bando, incluyendo atacantes numerados del 1 al 9, un espía, seis combas y una bandera. Cada pieza debe "ver" hacia su dueño, y se mueven un espacio a la vez. Se entablan combates donde gana el número mayor, y el juego acaba cuando una bandera es capturada.
En Stratego soy, hasta ahora, imbatible.


Existen otros juegos que, si bien no tengo o no tuve, recuerdo mucho. Batalla Naval es otro clásico. La peor estrategia: poner a todas tus unidades en una sola esquina. No soy muy bueno en éste juego, pero si me divierto jugándolo. Tanto, que incluso una vez en clase de computación un amigo y yo nos las arreglamos para jugarlo usando tablas de excel en dos computadoras.
(Nótese dónde y qué están haciendo las mujeres en la caja clásica del juego)


Calabozo es una versión bastante simplificada de Calabozos y Dragones: asumes el papel de un héroe y dependiendo de la raza y clase (enano, elfo, mago, guerrero, etc) tienes algún poder especial. En el juego avanzas a través de una mazmorra o castilla, te topas con monstruos boca abajo y los derrotas con tiradas de dados. Si lo vences te dan un tesoro y el que acumule determinada cantidad, se enfrenta al último jefe. También tuve una versión de Star Wars, pero todos los héroes eran Luke, lo que le restaba bastantes puntos.

¿Y ustedes?, ¿cuáles juegos de mesa recuerdan?, ¿en cuáles eran malos, en cuáles buenos?
Si quieren echar una partida, aquí estoy por el momento. Les prometo ser magnánimo en la victoria aplastante y gracioso en la derrota humillante. En MI victoria y en SU derrota.