161 ¡Feliz cumpleaños, amor!



Te soñé,
Estaba despierto y te miré
Pensé soñar pues no creí que fuera real,
Tanta suerte al despertar
Y mirarte descansar
Segura y junto a mí.

Te soñé
Y estabas tan bella, tan mujer,
Pensé soñar
Pues no podía imaginar
Que sería de mi vida sin tu amor
Sin tu calor.

Tuve momentos
De profunda soledad
Y ahora no lo creo
Y junto a ti me encuentro.
Desesperado estuve a punto de caer
Y apareciste un día
Llegando hasta mi vida
Y te soñé

Te soñé
Estaba despierto y te miré
Pensé, soñar
Pues no creí que fuera real
Tanta suerte al despertar
Y mirarte descansar
Segura y junto a mi

Tuve momentos...

Estaba despierto y te...soñé.

Feliz cumpleaños, amor.

Una frase vacía e incompleta para poder decir todo lo que te quiero decir.
No es sólo el felicitarte por cumplir un año más de vida, sino el agradecimiento por haber pasado un año más juntos.
No es sólo el deseo de que cumplas muchos años más, sino el deseo de pasar todos esos lados a tu lado, como tiene que ser.
No es sólo el deseo de darte un regalo, sino la necesidad de darte todo lo que soy y todo lo que puedo llegar a ser.
No es sólo el desearte felicidad, sino el volverme la fuente de esa felicidad, o en su defecto, ser aquél que sujete tu mano cuando la encuentres.
No sólo añadir más fotografías a tu álbum, sino saber la causa de la sonrisa que aparece en ésas fotos.
Son tantas cosas y simplemente no puedo encontrar las palabras justas para decirlas.

Por éso sólo te puedo salir con un triste "Feliz cumpleaños, amor", y esperar que mis besos y mi cariño digan lo que yo no puedo decir.

160.8 En estos días de fantasmas...

...¿a quién llamarán?



Sólo no le presten mucha atención al perturbador cuadro de enmedio, en la parte inferior.
Visto por primera vez en YNLCH.

160.7 Realidad Alterna (7) - Día de Muertos

El viaje entre Santiago Tuxtla y El Zapotal se realiza en una camioneta de las denominadas viajeras: camionetas Nissan de doble cabina, modificadas con un toldo y asientos en la parte de atrás, aunque invariablemente Don Lupe, uno de los dos conductores que entran para El Zapotal, me invita a sentarme adelante, para ir más cómodo.

La región que atraviesa la viajera consta de visitar varias poblaciones ligeramente aisladas, a las orillas del camino principal, como Río Grande, Rincón del Zapatero, la Florida, Tibernal y algunas aún más pequeñas, que ni siquiera tienen mención en los mapas. Entre poblados, se atraviesa una carretera secundaria, asfaltada y descuidada, con un tránsito que cada día parece disminuir mas. Debido a la temporada de lluvias, que este año tardó más de la cuenta en comenzar, las plantas y árboles situados a ambos lados de la carretera crecieron exhuberantemente, al punto de llegar a invadir el camino, dificultando el paso de vehículos en algunos puntos como las traicioneras curvas. Fue debido a esta situación y a la lluvia que no dejó de caer desde que tomé la camioneta en Santiago, que el vehículo derrapó y salió del camino, en una de esas curvas situadas entre Guinda y Tibernal, casi a punto de llegar a El Morillo. La camioneta se tambaleó un poco y terminó enterrada en lodo, a unos veinte metros de ls carretera. Afortunadamente, sólo viajábamos Don Lupe y yo, así que no hubo heridos que atender. Vimos el estado de la camioneta, la cual no sufrió más daño que estar hundida en un charco de lodo, y Don Lupe tomó la decisión de ir a buscar ayuda al taller de Tibernal, donde podría llamar a una grúa. "No se preocupe, médico" me dijo, "usted puede esperar en aquella casa, la que se ve detrás de ese árbol, ahí hay un techo y una banca para que no se moje más". Señaló una construcción apenas disimulada por la vegetación, la cual contaba, efectivamente, con un techo de lámina lo suficientemente ancho para cubrir a una persona y un tocón de árbol a modo de asiento.
Así que mientras Don Lupe se marchaba por ayuda, yo me senté fuera de lo que parecía una casa abandonada, aunque bien conservada, protegido de la lluvia y sentado. Después del desvelo, el incómodo viaje de tres horas de Veracruz a Santiago, el accidente en la viajera, y escuchando el sonido de la lluvia golpear la lámina de zinc, lo más natural del mundo fue quedarme dormido.

Abrí lo ojos en mi sueño, sentado en aquel tocón. Me había despertado un ruido que no había podido identificar, proveniente de algún punto dentro de la casa. Aunque sospechaba que se trataba de un episodio onírico, y puesto que no me despertaba, decidí levantarme, continuar con ése sueño. Me acerqué a la puerta de la casa y al atravesarla, me encontré en la sala de espera de mi Unidad Médica, en Zapotal. La transición no me impresionó, porque esto ocurre a menudo en sueños. Fue la consciencia de la transición lo que me extrañó, ya que nadie tiene tal control sobre los sueños sin despertar.

Tomé asiento en mi escritorio y divisé una figura vestida de blanco que venía de la sala de espera. No era, como suponía, mi enfermera, sino que era una mujer bastante alta, delgada y con el rostro cubierto de un velo blanco. Supe que no quería verla sin el velo, y me limité a escucharla. "Ya llegaron sus pacientes, doctor" me dijo. Y sin esperar, se dio la media vuelta.

Sentado en el escritorio, escuché unos pasos de pies delcalzos, unos pies que se arrastraban. Entró don Marcos, un anciano de casi 100 años, arrastrando los pies. "Fíjese doctor, que ya no me dan los dolores. Ésas pastillitas que me dio funcionaron bien, me dieron mucho sueño y cuando abrí los ojos, ya nada me dolía" me dijo. "En fin, sólo vine a dejarle esta flor de agradecimiento" me dijo, mientras me entregaba un cempaxóchilt. Se marchó con su centenaria sonrisa desdentada, dejándome sumido en mis pensamientos. Pero apenas se hubo marchado, entró don Inocencio. "Doctor" me dijo, "sólo pasaba para decirle que usted tenía razón, ése dolorcito en el pecho que me quitó solito. Bueno, en la noche me dolió un poco más, pero amanecí como nuevo. Usted si sabe lo que hace, doctor". Don Inocencio siempre era parco de palabras, así que me dio la mano y me extendió una caña de azúcar. "Ahí se la come cuando tenga tiempo, doctor, yo me voy".

Después entró doña Catalina. "Ay doctor, qué bueno es usted, me ahorró un dinerito y tenía razón, yo no necesitaba el segundo papanicolau para comprobar si ya no tenía la...¿cómo se llama?, la displasia ésa, aquí le dejo una narajita por si usted gusta".
Después fue don Flavio: "Fíjese mi doctorcito, que la inyección que me puso me calmó el dolor de hueso. Estuve sangrando por la noche, pero hoy amanecí como niño de 15 años, mire usted. Además, hoy vino mi prima, ¿se acuerda que le conté, la de la cirrosis?, pues vino y hoy nos vamos a ver a mis padres. Le agradezco mucho mi doctorcito, aquí le dejo esta tacita de chocolate, pa´ que desayune".
Después fue doña Mago: "Gracias doctor, ya se me quitó el dolor de cabeza que no me dejaba dormir, lo malo es que ahora no he visto a mi marido desde que desperté, pero no importa. Tome, le dejo una calaverita de azúcar, con eso del día de los difuntos".

Así fue gran parte de mi sueño, cuando terminó la consulta, yo salí de la sala con un ramo de flores, varios kilos de naranjas y cañas, dos calaveritas de dulce, café de olla, café, champurrado, tres panes de muertos y el agradecimiento de mi comunidad. Pero no me sentía bien. Estaba a punto de salir por la puerta cuando la figura vestida de blanco, sentada en el escritorio de la enfermera, me dijo: "Por cierto doctor, para mañana están citados los niños, para abrir temprano la consulta. Recuerde que hubo epidemia de gripe en la escuela y pues todos se sienten mejor ahora y quieren venir a agradecerle su atención".

Abrí lo ojos en el tocón, afuera de la casa abandonada. La lluvia continúa cayendo, y a lo lejos divisé que venía Don Lupe con la gente del taller. "No se preocupe, médico, ya salimos de ésta y nos vamos para El Zapotal". Esperé que sacaran la camioneta del bache, tomé mis cosas y me subí. "Por cierto", me dijo Don Lupe, "aquí le manda esto mi señora" y me entregó unas flores de cempaxóchilt recién cortadas, "dice que ya se siente mejor con lo que usted le mandó". Y continuamos nuestro viaje.

160.6 ¿En qué se gasta el dinero de los impuestos en las UMRs?

Será acaso, ¿en más medicamentos?, ¿en antipiréticos o antigripales para la temporada de frío?, ¿en la super-promocionada vacuna de la influenza?



No.

Será acaso, ¿en equipo nuevo, o en su defecto, reparar el equipo que tengamos dañado?



Tampoco.

Será acaso, ¿en mejor capacitación para los doctores y enfermeras?



Mmmm...nop.

Será acaso, ¿en mejorar las Unidades Médicas, repararlas o siquiera pintarlas?



Ni de cerca.

En esto:



Así es, éste tipo ahora nos verá dar consulta en sus descuidadas unidades.

IVA al 16%. Telecmunicaciones 3%. ISR 30%. Y no hay dinero.

160.5 ¿Qué haré en mi cumpleaños?

¿Qué haré en mi cumpleaños? Curar gente, porque eso es lo que hago, y lo hago bastante bien. Aunque la primera parte del día me la pasaré viajando en un autobús de segunda, porque el dinero y el tiempo no alcanzan para mayor comodidad. Con un poco de suerte dormiré en el camino, escuchando el reggaeton de los estudiantes de Alvarado que se suben en Salinas y Arbolillo. Despertaré 6 o 7 veces en el camino, una vez por cada parada del autobús. En Lerdo se subirá el mismo policía que siempre me despierta porque se baña en perfume y apesta el autobús. Con un poco de suerte irá del otro lado del pasillo, y el tufo será menor. Después de Angel R. Cabada empezarán a subir los ensombrerados, con su olo a sudor viejo y sus pláticas conspiratorias. No les haré caso y seguiré durmiendo hasta Tapalapan y de ahí trataré de no hacerlo, porque si me duermo terminaré en San Andrés y yo me bajo en Santiago.

En Santiago esperaré la viajera que me lleve a El Morillo, y de ahí a El Zapotal. Las viajeras son camionetas Nissan "modificadas" para el transporte público. Dará tumbos en la horrible carretera, olerá a gasolina y no tengo lugar dónde apoyar los brazos para no ir saltando de un lado a otro, pero encontraré la forma de robarle 30 minutos de sueño al viaje. El camino de terracería El Morillo-El Zapotal me despertará, porque es intransitable en temporada de lluvias.

Llegaré a mi UMR, pequeñita pero con personalidad, y estará Gudulupe esperando. No, no se llama Guadalupe, sino Gudulupe, proque así escribe ella. Si tengo un poco de suerte, no habrá nadie más esperando, pero es casi seguro que habrá dos o tres personas esperando consultas. A lo mejor un niño con infección de garganta o un anciano con vómito. Sólo que allá los llaman "las anginas" y "la arrojadera". Los atenderé a los dos, les diré que no hay medicamentos y les recetaré algo. Y no, para la diarrea no doy antibiótico de primera vez, ni aunque me lo pidan.

Gudulupe me dirá las noticias del fin de semana. Que si el Chivo ya no quiere entrar a la Marina. Que si Dina tuvo problemas porque le levantaron reporte. Que si el agente municipal anda de aquí para allá.

Con un poco de suerte a la una ya no habrá que ser. Habré visto a los 6 a 10 pacientes del lunes en la mañana y a todos les habré dado un buen servicio. Porque eso hago, aunque digan que soy regañón y enojón. Porque debo hacerme entender, y lamentablemente muchos sólo entienden cuando se les trata así.

De dos a cuatro dormiré, es obligatorio. La espalda me estará matando, la cabeza me dolerá y a lo mejor tendré un calambre en la pierna por dormir sentado en el camión. Ni modo, a aguantarse. Pondré el agua a enfriar en mi refrigerador del año del caldo, prenderé mi ventilador, abriré una ventana o dos y echaré una pestaña de hora y media.

A las cuatro volveré a abrir la consulta. No hay mucho trabajo por las tardes pero nunca se sabe, con eso de que los hombres regresan de la milpa a ésas horas. Con un poco de suerte a las seis estaré cerrando otra vez, e ire a comer a casa de doña Mary. Veré un poco la tele, porque sólo puedo ver la tele mientras como en casa de doña Mary, y regresaré a la clínica. Como son las siete y media, ya estará oscuro por el nuevo horario. Ésa comida será la única comida del día.

Me bañaré, me vestiré y prenderé la computadora. A lo mejor juego un rato, a lo mejor leo los cómics o libros que tengo guardados. Seguiré leyendo "Contacto", de Carl Sagan. Después, entre diez y once, decidiré que es hora de dormir en mi catre con un colchón que ha visto mucho mejores días. Apagaré la luz y me acordaré que es mi cumpleaños, el primer cumpleaños que pasaré lejos de mi familia. El primer cumpleaños en que no veré a Zabdy (bueno, si la veré, porque tengo fotos de ella en mi cuarto, pero saben a lo que me refiero). El primer cumpleaños que mi madre no me preparará nada de comer. Ni siquiera podré pedir una pizza. Nadie me abrazará, ni me hablarán por teléfono. Recibiré los mensajes del Facebook y del Twitter y los correos con una semana de atraso, la próxima semana, excepto, claro, aquellos que se adelantaron.

No creo que haya regalos este año, y si los hay prefiero el dinero en efectivo, porque me ha estado haciendo falta estos días. Aún no me depositan en la tarjeta que nos obligaron a tramitar.

Pero estaré trabajando, ayyo, porque soy médico. Estaré en la línea frontal, donde debo de estar. Estaré alerta en caso de dengue e influenza, estaré pegado a la radio, estaré atendiendo gente con problemas no-médicos pero que no saben a quién recurrir. Estaré llenando papeles y más papeles, solicitando e interpretando. Estaré curando gente, porque a eso me dedico. Y sólo en la noche me acordaré que es mi cumpleaños.

Con un poco de suerte, ésa noche (esta noche) no habrá ninguna urgencia.

160.4 Dentro del Circo Político Mexicano...

...encontré un payaso que me llamó la atención. Lo digo con respeto, sin ánimo de denigrar, porque hace falta talento para ser un buen payaso. Me refiero a Gerardo Fernández Noroña, diputado del PT en la LXI Legislatura, antiguo miembro del PRD, AMLO-ista por aclamación popular, tachado de misógino y revoltoso de primera.

En su haber político reciente se encuentra el negar que Calderón sea el Presidente de México, queriendo colocar a López Obrador en el cargo, por el fraude de las elecciones en 2006. Asímismo, acusó a la entonces Presidenta de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta (2007-2008), de haber entregado el cuerpo a cambio de un hueso, por reconocer a Calderón como presidente constitucional, motivo por el cual fue crucificado públicamente como misógino. Posteriormente, cuando Jesús Ortega (el viejo que salía con Marianita en los comerciales del PRD) obtiene la presidencia del Revolucionario Democrático, dimite del partido.

Otro momento genial, fue cuando acusó a Norberto Rivera de ser poco católico y cristiano, tildándolo de Caifás y fariseo, acerca de la postura oficial de la ICAR sobre el aborto.

Dentro del Circo Político, lleno de Pejes, de Juanitos, de Felipes, Noroña llamó mi atención por esto:



¿Qué tiene de extraordinario, si es algo que la gente comenta todos los días? Pues bueno, es extraordinario por varios motivos: 1.- Es un diputado con cargo activo atacando de forma directa a otros diputados, 2.- Lo dijo en la Cámara, frente a los demás diputados para que éstos pudieran responder, 3.- Prácticamente les mentó la madre por cumplir las promesas de campaña acerca de bajar los impuestos y defender la economía, tanto del Presidente como de cada una de las personas que fueron votadas por estar allí.

Poco me importan sus comentarios chovinistas, porque vivimos en una sociedad machista solapada, poco me importa que sea malhablado, que sea un payaso, que tenga segundas intenciones, que sea AMLOista o lo que sea. Por el momento, le aplaudo los tanates que tuvo para acusar y de paso burlarse de los diputados que parecen haber olvidado el porqué están en la Cámara, quién los puso allí y para qué tienen el cargo.

160.3 Les presumo...

...una de las tantas cosas buenas del Servicio Social, y no, no estoy siendo sarcástico.







No todo es malo en Zapotal Hill. También existe la buena comida. Como parte de mis múltiples funciones, el WTF obligatorio es la muestra gastronómica que debemos organizar (aunque claro, yo no estudié para eso, pero a 3 meses de terminar ¿qué importa?). Dentro de los platillos preparados y degustados: tamales de frijol, calabacitas rellenas, guiso de soya con papa y zanahoria, ensalada de nopal con ejote, bistec de nopal, coliflor capeada, pollo asado, pollo enchilanchado, caldo de verduras a la hierbabuena, puré de papa, plátanos fritos con queso y crema, nopal asado con queso fresco y tacos dorados de pollo.

Al fin, un poco de justicia.

160.2 La boda de mi mejor amiga.

Mi mejor amiga, quien también es Pasante en SS, se casó hoy. Fue un noviazgo de los buenos, de cinco años, sin altibajos graves conocidos y con ambos luchando a brazo partido para salir adelante. La boda fue precisamente producto de su noviazgo, porque estuvo llena con los detalles de un amor sumamente edificante.

La locación fue Tlacotalpan, ése pueblo declarado patrimonio de la Humanidad, con sus calles perfectamente delineadas y los miles de arcos que adornan las fachadas. La iglesia fue la de la Candelaria, la que se encuentra enfrente de la Catedral, la azul. Incluso el clima de octubre fue benigno. Aunque estaba pronosticado mal tiempo, salió el sol de forma casi irrespetuosa.

Llegué con Zab un par de horas antes, para arreglarnos con tiempo. Llegamos a la hora a la misa, la cual fue como debe de ser: corta, sin adornos innecesarios, sin un sermón lleno de consejos anacrónicos ni una conglomeración de feligreses.

Él lucía su traje de saco negro, con chaleco y pantalones grises. Ella lucía preciosa en su traje de novia, de manga corta, tocada con un velo corto.

Lo mejor fue la recepción, en el salón Las Ninfas. De entrada, torito para aquellos que quisieran. Pasamos a acomodarnos en las mesas. Éramos cerca de 200 invitados, entre familiares, amigos, compañeros de la Facultad, la Rondalla de la Facultad de Medicina de la UV (de la cual ambos fueron miembros) e invitados. Tras una corta espera, los novios entraron al salón. La música que los acompañó en su entrada a la recepción fue "All you need is love", lo cual decía casi todo.

El video con las fotos de los padres de ambos novios (bien hippies los cuatro progenitores, ellos con un ahora inexistente cabello largo, y la moda de los 70´s en su esplendor), seguido por las fotos de ellos, primero por separado y luego juntos ("There are places I remember, All my life..."). En las fotos aparecían con ese brillo en los ojos que denuncia el enamoramiento.

Las palabras de los padres, de las dos parejas, deseando buena suerte a los novios. El brindis y los deseos de felicidad a los recién casados.

La comida estuvo genial: tortilleros en cada mesa y para servirse había cochinita pibil, tinga de pollo, costilla de cerdo en salsa verde, puntas de res al albañil, espaguetti, ensalada griega, frijoles, calabazas gratinadas. Todo delicioso. Acompañadas de agua de jamaica u horchata. Verán, S, la novia, siempre ha sido defensora de la originalidad y de las tradiciones mexicanas. Y su boda fue predicar con el ejemplo. También hubo tequila y whiskey, para que no hubiera quejas.

Vino el ramo, pero Zab no quiso ir a tratar de atraparlo. Después vino el liguero, y ahí estaba yo, justo en medio de la compactada masa de varones, después de un primer intento fallido. Ése liguero estuvo sujeto en la pierna de mi mejor amiga, a la cual conozco desde la primaria, estuvimos juntos todo el bachillerato y la carrera, además de estar en la misma zona en el Servicio Social; ¿en verdad creían que iba a dejar que alguien más lo agarrara?

Una de las tantas sorpresas fue ver al padre del novio cantar y tocar la guitarra. Ahora ya sé de dónde sacó el gusto por la música, la cantada y la pulsación de cuerdas. Para no quedarse atrás, el novio le cantó a la novia, con la voz privilegiada que tiene.

Es agradable ir a bodas así, donde las sorpresas no son sólo para los novios, sino también para los invitados. Me encantó ver que los cuatro padres participaban de forma activa, le añadieron la sensación de unión familiar que a veces parece hacer tanta falta.

Espero que el resto del matrimonio sea tan sorprendente y grato como lo fue la boda.

160.1 Scary Mary Poppins

La verdad, yo si iría a ver este remake, si se hiciera.



Siempre creí que Mary Poppins tenía un lado oscuro.